Durante su comparecencia, destacó su deseo de impulsar un "nuevo modelo de economía sostenible" en la UE basado en el conocimiento y en la innovación, al tiempo que insistió en la necesidad de "hacer un esfuerzo adicional por la integración de personas que vienen de otros países para evitar situaciones conflictivas sociales". "A mejor formación y más cualificada, mayor nivel de empleabilidad", argumentó el ministro español, para quien "no habrá ninguna verdadera salida de la crisis si no se sitúa a la educación en el centro de las políticas".
En su primera intervención ante la Comisión de Educación y Cultura de la Eurocámara para presentar las prioridades de la presidencia española a lo largo del presente semestre, Gabilondo recordó que son los Estados miembros los que tienen competencia en materia educativa; defendió el reforzamiento del modelo abierto de coordinación para impulsar la cooperación entre los Veintisiete en este ámbito; apeló a su propósito de situar la educación en el corazón de la estrategia de Crecimiento y Empleo en la Unión en 2020; subrayó la idea de reformar la dimensión social de la educación y de promover nuevas capacidades para crear nuevos empleos, y abogó por impulsar el Espacio Europeo del Conocimiento.
Asimismo, recordó que 2010 es el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social y recalcó que "la educación es la primera política social" como "elemento nivelador de primer orden", y "el mejor camino para salir de la pobreza es precisamente la educación". No obstante, rechazó entrar a debatir las diferencias educativas en los distintos países de la UE que ponen de manifiesto informes como PISA. "Los Estados miembros tienen en este ámbito características muy dispares, pero tenemos desafíos comunes como garantizar el acceso en condiciones de igualdad a la educación infantil y primaria, la lucha contra el abandono escolar temprano en todos los niveles, las políticas de educación inclusiva para estudiantes con necesidades especiales y la inclusión social de grupos desfavorecidos como inmigrantes o minorías culturales", argumentó.
En cuanto al Proceso de Bolonia, que deberá articular el Espacio Europeo de Educación Superior, admitió que "aún nos queda mucho por hacer" para "convencer" a las comunidades educativas de los beneficios de la reforma, mostrándose partidario de "buscar mecanismos de participación" en el proceso de transformación educativa. "Ni habrá Bolonia, ni habrá nuevo espacio europeo, ni habrá nueva forma de educación sin las comunidades educativas y sin los profesores. Ellos son los verdaderos agentes de la transformación y, por tanto, no se trata de convencerles, como si ellos hubieran de cumplir un mandato adoptado en otro lugar, sino de reconocer su implicación como un factor determinante", arguyó.
En cualquier caso, quiso dejar claro que el Proceso de Bolonia no implica "eliminar las legítimas diferencias" entre universidades ni que cada una "pierda sus singularidades", sino impulsar "sistemas equiparables, también comparables y compatibles". "La diversidad -aseguró- es compatible con espacios comunes". Asimismo, reivindicó el papel de las titulaciones universitarias "que no tienen rentabilidad económica" y que sí guardan relación con "el concepto de rentabilidad social".
"Formación a lo largo de toda la vida"
También subrayó la importancia de primar la "formación a lo largo toda la vida" para que las personas adquieran la "versatilidad" necesaria para "adaptarse a tareas distintas" y a un entorno laboral en constante cambio, incluido a través de programas de Formación Profesional y aprendiendo otros idiomas, uno de los "déficits singulares" de países como España y Reino Unido. "Hay que hacer una prioridad" de la enseñanza de idiomas, aconsejó, al tiempo que identificó la FP como "un elemento fundamental para el desarrollo socioeconómico y el progreso de la sociedad".
Asimismo, Gabilondo incidió en la necesidad de impulsar la movilidad de estudiantes y profesores en el conjunto de la UE como factor de integración europea al asegurar que el programa de becas de intercambio de estudios europeo "Erasmus ha hecho más para Europa que muchos discursos" y también se mostró partidario de impartir disciplinas artísticas "en todos los niveles" educativos como forma de aumentar y promover la creatividad y la innovación en la Unión.
Por otra parte, la secretaria de Estado de Educación y Formación Profesional, Eva Almunia, destacó el "firme compromiso" del Gobierno en reducir las tasas de abandono y fracaso escolar y mejorar los resultados en Lengua y Matemáticas durante la presidencia rotatoria "para salir de la crisis económica actual" y alabó el papel del Tratado de Lisboa, que entró en vigor el pasado diciembre, por ser "un elemento clave" en la consecución de este cometido.
"Debemos limar las desigualdades entre alumnos y lograr unas nuevas generaciones de jóvenes competitivos que sean aptos para integrarse plenamente en el mercado laboral y contribuir al nuevo modelo de desarrollo sostenible", apuntó. En términos de la secretaria de Estado, hay que potenciar la cooperación entre la FP y los agentes sociales e impulsar la influencia de las nuevas tecnologías en el acceso al conocimiento.