En esta nueva etapa, que se abre a raíz del cónclave celebrado en Antequera, el sindicalista asume el reto de liderar, durante los próximos cuatro años, un comité ejecutivo “renovado en el que se conjugan juventud y experiencia”. En su primera intervención pública tras su elección, se refirió al voto favorable de ANPE al informe del Consejo Escolar de Andalucía sobre los reglamentos orgánicos de centros, una decisión que se justifica, según Padilla, “en que buena parte de nuestras propuestas se recogen en dicho documento, que supone una mejora sustancial respecto a los borradores inicialmente presentados” por la Consejería de Educación.
No obstante, el máximo responsable de ANPE-Andalucía quiso dejar claro que esta entidad “no suscribe en su globalidad el contenido de dichos reglamentos, en cuanto se opone a varias premisas de los mismos, como la potestad disciplinaria de los directores sobre el profesorado, la gestión de ausencias por los directores sin garantías de atención para todas las bajas, la concepción del director como gestor-delegado de la administración y no como líder pedagógico del claustro, el inadecuado procedimiento sancionador de las conductas contrarias a la convivencia y la falta de respaldo legal a la consideración de los docentes como autoridad en el ejercicio de sus funciones”.
También durante el XXI Consejo Sindical se dieron a conocer las campañas que, con carácter inmediato, pondrán en marcha la organización para denunciar la deficiente cobertura de bajas docentes y para reclamar mayores medios humanos y materiales que permitan garantizar la adecuada atención a la diversidad del alumnado andaluz.
Reglamentos orgánicos de centros
ANPE y CCOO fueron los dos sindicatos mayoritarios que respaldaron los reglamentos orgánicos de centros, y sus aportaciones, según reconoció la propia consejera de Educación, fueron “clave para equilibrar el decreto sin desvirtuar sus objetivos”. María del Mar Moreno destacó, en este sentido, que la nueva organización escolar que entrará en vigor el próximo curso abre una etapa basada en la “confianza” en las escuelas, que se traduce en una mayor autonomía y evaluación, y que sigue las recomendaciones europeas para seguir mejorando el sistema educativo andaluz.
Autonomía, trabajo en equipo, un buen clima de convivencia, participación de las familias, reforzar el liderazgo de la dirección y que el profesorado sienta reconocida su autoridad magistral y académica son las claves que plantea la nueva organización escolar, según concretó la titular del ramo, quien sentenció: “queremos imponer menos y dar cancha a los profesionales, a los maestros y maestras, en cómo mejorar las cosas”.
Los reglamentos fortalecerán las atribuciones del claustro de profesores que diseñarán los departamentos, asignándole carga horaria. El trabajo en equipo cobrará protagonismo a través de las áreas de competencia que coordinarán la labor de los departamentos. También se verán fortalecidas las atribuciones de la dirección, que a partir de ahora podrá nombrar a todo el equipo directivo del centro, incluidos los jefes de departamento, entre otras funciones que estaban recogidas en la Ley de Educación de Andalucía (LEA).
Respecto a las familias, aumentan su participación con los compromisos educativos y los delegados de padres y madres en todas las clases, según establecen los nuevos reglamentos, que favorecen un mejor clima de convivencia con unas normas actualizadas y adaptadas a cada edad del alumnado y en las que predominan el respeto al profesorado, cuya autoridad magistral y académica se declara por primera vez en una norma andaluza.