Ante este panorama, marcado por una tasa de desempleo que supera el 50 por ciento entre los menores de 25 años, el ministro apuesta por alcanzar un modelo educativo que sea “eficaz” en cuanto a la dimensión emprendedora, pero que a la vez que se adapte a la realidad del tejido empresarial y cultural español. Al alto porcentaje de desempleo se añaden otros lastres, como el hecho de que el 44 por ciento de los jóvenes de entre 25 y 29 años no ocupen puestos de trabajo acordes a su formación o que España encabece, junto a Malta, el índice de abandono escolar temprano en Europa.
En concreto, Wert alabó los resultados arrojados por el modelo alemán de educación en alternancia, así como las experiencias “satisfactorias” que, en este sentido, se han dado en el País Vasco. Además, se mostró de acuerdo con “explorar las posibilidades de incorporar también la educación superior universitaria” a este sistema y seguir dando pasos para “conseguir el éxito hacia la FP de Grado Superior”.
Arantza Tapia, por su parte, ha puesto como ejemplo el trabajo que se ha venido desarrollando en Euskadi para implantar, de forma piloto, esa alternancia, que se basa en compartir el tiempo de formación entre el centro educativo y la empresa en el ejercicio de una actividad profesional, donde se modela la identidad formativa y transformativa del individuo que aprende. Según la portavoz de educación del PNV, se trata de un modelo que “es mucho más que la realización de prácticas en empresas”, puesto que promueve empleos de calidad, anticipa la incorporación de los jóvenes al mercado laboral mejorando su tasa de actividad y contribuye a visualizar la conexión entre estudios y trabajo. Es, en suma, “una formación pensada desde y para la empresa”, y cuyos resultados ya han sido probados en países como Alemania, Suiza, Austria, Reino Unido, Francia o Países Bajos.