Los sindicatos, además, vaticinan un inicio de curso “sumamente conflictivo no sólo por los recortes que volverán a sufrir los centros y los profesionales” del ramo, “sino por la reforma educativa anunciada por el Ministerio de Educación”, que, a juicio de la citadas organizaciones, “será inviable sin una financiación adecuada”. Precisamente, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, apuntó que su partido estará abierto al diálogo para intentar alcanzar un consenso en torno a los cambios que el Gobierno central pretende aplicar en el sistema de enseñanza, si bien advirtió que su apoyo quedará condicionado a que no existan reválidas, no se segregue al alumnado y se eviten los ajustes presupuestarios en esta materia.
Y es que, en opinión del líder de los socialistas, la política del ‘tijeretazo’ es dañina y supone “un verdadero disparate”, porque acabará “con la calidad de la educación pública”, que “no necesita más leyes, sino menos recortes; no necesita más ideología conservadora, sino más igualdad de oportunidades de oportunidades”, algo que será difícil de mantener si “suben las tasas universitarias y se bajan las becas”. Respecto a este último asunto, Pérez Rubalcaba incidió en que las ayudas al estudio “no son para premiar la excelencia, sino para permitir que la gente que tiene dificultades pueda ir a la universidad”, pues hay ciudadanos que no disponen de los recursos necesarios para ello.
El secretario general del PSOE también aseguró que las comunidades autónomas gobernadas por su partido no subirán las ratios de alumnos por aula e incrementarán “lo menos posible las tasas universitarias”, porque para los socialistas “no hay nada peor para salir de la crisis que recortar los gastos educativos”, apostilló.