Convocados por SADI en una jornada de paro que tuvo como acto central una marcha que concluyó con una concentración en la sede de Torretriana, en la Isla de la Cartuja, cientos de docentes interinos tomaron ayer las calles de la capital hispalense para protestar por la precariedad en el empleo que padecen, según esta federación, unos 15.000 profesionales de la educación, y contra la reciente apertura de nuevas bolsas de trabajo para asegurar la cobertura de posibles vacantes y sustituciones en los cuerpos de maestros y profesores de 67 especialidades, a pesar de la remesa de interinos que aún existe en esta comunidad. Con dicha movilización, los manifestantes no sólo lograron hacer ruido -y mucho- sino que además consiguieron, tal y como se habían planteado, que la consejería oyera sus reivindicaciones para alcanzar mayores cotas de estabilidad laboral.
No obstante, la próxima semana SADI celebrará una asamblea en la que se decidirán las próximas actuaciones a desarrollar, ya que la manifestación del jueves “no es más que el principio de un curso que va a ser movidito, pues hay mucha gente que está viendo peligrar su puesto de trabajo”, adelantó el portavoz de la organización convocante, Alfredo Troncoso, en declaraciones recogidas por Andalucía Información. De este modo, el dirigente sindical señaló que todas las medidas de presión tienen como propósito “pedir lo que llevamos solicitando ocho años”: que la Consejería de Educación dote de estabilidad al colectivo, que las vacantes “se cubran a tiempo”, que se mejoren las condiciones laborales y que haya una mayor agilidad en las permutas entre interinos.
Los que no han conseguido que la Junta se replantee sus posiciones son los profesores que se declararon el huelga el pasado martes contra el Programa de Calidad y Mejora de los Rendimientos Escolares, una jornada de paro secundada por aproximadamente el 15 por ciento de los docentes andaluces, que estuvo acompañada de una manifestación a la que acudieron 2.000 profesionales de la enseñanza. Para las organizaciones convocantes, APIA y CGT, la acción reivindicativa fue todo un éxito; sin embargo, la consejería no sólo no se ha movido un ápice en sus planteamientos, sino que considera además que el citado plan está teniendo una buena acogida entre el profesorado.
“A pesar de haber solicitado previamente una entrevista con la consejera con objeto de entablar negociaciones que pudieran evitar la huelga, la titular del ramo prefirió atender otros asuntos, ciega a la evidencia del clamoroso fracaso que su Programa de Calidad ha vuelto a cosechar entre los docentes, particularmente de Enseñanza Secundaria”, arguyeron fuentes de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía, que aseguraron que “es sintomático que dentro del propio Partido Socialista empiece a cundir la preocupación por un hecho que, sin embargo, no parece afectar lo más mínimo a los responsables de la consejería”. “Ni siquiera el sempiterno viceconsejero se dignó a recibir al comité de huelga, en una nueva muestra de esa fatal arrogancia que viene caracterizando a los moradores de Torretriana”, añadieron.
Los datos que avalan la posición de Jiménez
La visión de la propia Teresa Jiménez es bien distinta, avalada por el hecho de que el 60 por ciento del profesorado andaluz, según las cifras que baraja su departamento, haya “mostrado su apoyo” y haya “votado sí” a la mentada iniciativa de adhesión voluntaria. Durante su comparecencia en el pleno del Parlamento autonómico, la consejera destacó que “la mayoría de nuestro profesorado comparte los objetivos del programa” al que se han sumado, en la segunda convocatoria abierta por la administración regional, 316 nuevos centros, de modo que este curso serán 1.483 los colegios e institutos que desarrollarán “iniciativas y propuestas específicas para la mejora de los rendimientos escolares, lo que supone el 44,4 por ciento del total de la red pública”.
Con estas estadísticas sobre la mesa, la máxima responsable de la política educativa andaluza hizo una valoración “muy positiva” de unos datos que ponen de manifiesto que “se está consolidando” un plan “en el que sinceramente confiamos para mejorar la calidad de nuestro sistema”. Se trata, según recordó, de un programa al que las escuelas se pueden incorporar de forma voluntaria, y que requiere el respaldo de dos tercios de los miembros del claustro de profesores asistentes a la votación para la adhesión del centro. El objetivo de la iniciativa, en todo caso, pasa por “incrementar la calidad y alcanzar el éxito escolar de todo el alumnado, gracias a la implicación de todos los que intervienen en el proceso educativo”, especificó Jiménez, quien subrayó que Plan de Calidad cuenta con el apoyo de los sindicatos mayoritarios.
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