Tras señalar que a partir de ahora se pondrá el énfasis en las materias que se evalúan en pruebas internacionales como PISA (Matemáticas, Ciencias y Comprensión Lectora), que, a su juicio, son fundamentales de cara a la progresión académica del alumnado, Gomendio incidió en la importancia de las evaluaciones al final de cada etapa y a nivel nacional para señalizar “a estudiantes, profesores y padres los niveles de exigencia” precisos y permitir una comparación “con el mismo baremo el rendimiento de los alumnos y los centros”, cuya autonomía será reforzada, aunque tendrán que seguir rindiendo cuentas a la administración. Además, los directores poseerán la potestad para ejercer el liderazgo, que “ahora se encuentra restringido”.
Respecto a la Formación Profesional, la secretaria de Estado avanzó que el ministerio flexibilizará el paso de los ciclos de grado medio a los de grado superior e intentará aumentar la implicación de las empresas en estos estudios, para lo cual se prevé la implantación del modelo de FP dual, que permitirá al alumnado realizar entre el 33 y el 75 por ciento de prácticas en empresas.
En cuanto al profesorado no universitario, se procederá a la aprobación de un Estatuto Docente, que contemplará el diseño de una carrera profesional y reforzará la autoridad del colectivo, entre otros aspectos, esbozó Gomendio, quien señaló, por otra parte, que las nuevas tecnologías se utilizarán como herramienta complementaria del aprendizaje de los estudiantes, adaptándose a las necesidades individuales de cada alumno.