Digo que amo mi profesión, y se ríen de mí. Pero se ríen los mismos que me dicen que el amor no existe. Quienes no creen en el amor, cómo pueden respetar el amor de los demás. O entender la nobleza de este magno oficio. Soy afortunado, tengo en mis manos la más grande de las tareas: hacer crecer a personas que un día sueño que harán de éste un mundo más bello. |